¿QUÉ ES ECRRRC?

Enfoque Centrado en Responsabilidad Relacional Reflexiva en la Convivencia, es una práctica educativa, psicoterapéutica, psicosocial y en el campo de la salud en general, orientada a un Aprendizaje Relacional Responsable y Reflexivo, cuyo sentido es promover una experiencia relacional sanadora que compromete una atención plena hacia las emociones, actitudes, pautas de comportamiento en una convivencia que ofrezca seguridad.

Trata de facilitar conversaciones reflexivas de carácter reparador ante los conflictos, el malestar y las disfunciones emocionales, el estrés y el sufrimiento.

Trata de desarrollar y potenciar la competencia Reflexiva y la Responsabilidad Relacional, de cara a disolver las respuestas basadas en la reactividad emocional y la defensividad como interferencias para una vida cooperadora-colaboradora.

Persigue potenciar-restituir la Reflexividad como camino confiable a la construcción de una presencia relacional humana de carácter integrador, que genere bienestar, desde la que poder afrontar cualquier situación de dificultad con el menor sufrimiento posible, sin dañar las relaciones en la convivencia.

Favorece el desarrollo de un sentido de la Responsabilidad Relacional ante cualquier situación de estrés, crisis, conflicto, cuidando el lenguaje, la comunicación y el tono emocional.

Trata de facilitar la restitución de la vida comunal, apoyada en la acción cooperadora, el acompañamiento en la adversidad y la acción compasiva ante el sufrimiento humano.

Es una perspectiva  que trata de crear nuevas posibilidades ante los problemas que nuestra postmodernidad presenta respecto a la convivencia, como fuente de inspiración para las nuevas generaciones.

Promueve el respeto a la integridad biológica y a la integridad de la biosfera: autocuidado, responsabilidad ante el sufrimiento propio y ajeno, respeto al medio natural compartido.

Propone una formación y entrenamiento personal de carácter integrador, de los/las profesionales que operan en Educación, Psicoterapia, Salud Mental, Servicios Sociales, Organizaciones que incluya:

  • Un trabajo sobre los contextos de pertenencia, de aprendizaje emocional-relacional de las/os profesionales (Trabajo sobre su Familia de Origen).
  • La práctica de la Atención Plena.
  • El estudio de los nuevos paradigmas emergentes en campos de vital importancia para profesionales cuya tarea implica intervenir en situaciones de dificultad humana, en la Educación y la Salud en general, tales como las Neurociencias, Nueva Biología, Psicofisiología, Perspectivas de 3ª Generación o Mindfulness.

PRINCIPIOS DEL ECRRRC

  • Los seres humanos estamos construidos por-para la relación con el resto de los seres vivos y para la conexión-interacción con nuestros semejantes. Potencialmente somos seres hechos para cooperar-colaborar y construir.
  • Necesitamos vivir y desenvolvernos en un medio relacional que nos ofrezca seguridad donde podamos ser nosotros mismos en presencia de aquellos con quienes estamos vinculados.
  • Nuestro crecimiento, desarrollo y evolución se realiza en el seno de la interrelación entre nuestra mente, sistema nervioso, corporalidad y las relaciones con cuidadores/as y miembros de nuestra comunidad.
  • Nuestra vida parece obedecer a un proceso de construcción incesante, en cada momento de la cotidianidad, en el seno de la vida comunal, en una «sopa participativa» desde el vientre materno, desde la cuna hasta el último aliento.
  • El modo en que nos tratamos a nosotros y a los demás, la forma en que pensamos, nuestras creencias, construyen la realidad compartida, implicando una responsabilidad relacional en cada momento del vivir y el convivir, que co-crea el bienestar o el malestar, la cooperación o la lucha, el amor o la negación del otro en sus múltiples formas.
  • La crítica, el reproche, el cuestionamiento, el juicio-prejuicio, las caracterizaciones, el rechazo, la exclusión, la competitividad… lesionan nuestra integridad biológica, la alteran y producen la desregulación de nuestro Sistema nervioso Autónomo, dirigiéndonos a la defensividad. Todo ello impide la integración de nuestro funcionamiento mental y relacional, promoviendo desconfianza.
  • Al expresar y mostrar nuestro modo de pensar, opiniones, sentimientos, emociones, preocupaciones, incertidumbres.., necesitamos experimentar el ser escuchados, tenidos en cuenta, vistos y respetados para sentirnos seguros en presencia de las personas que nos rodean y para facilitarnos la reflexividad, ecuanimidad y discernimiento, para desarrollar nuevas posibilidades.
  • La no aceptación de las diferencias, desacuerdos, modos de ver y entender el mundo generan la presencia continua de conflictos debilitadores de las competencias humanas y de la vida comunal; promueven rivalidad e interfieren los procesos de construcción-colaboración de proyectos humanos.
  • Ante el dolor emocional y el sufrimiento necesitamos sentirnos sentidos, acompañados en el recorrido de la experiencia de malestar, en la recuperación y restitución del bienestar. Los problemas humanos requieren la presencia y disponibilidad afectiva de las personas que integran una comunidad cercana, local y vinculada significativamente al individuo. Todo proceso de sanación compromete al medio humano envolvente de la persona.
  • La crianza, la educación, el apoyo psicológico, la intervención…precisan de una presencia facilitadora, con disponibilidad emocional, autorregulada, «suficientemente buena», capaz de compasión, con una reflexividad «puesta a punto». Se trata de una presencia despierta, que ofrece un acompañamiento reflexivo, que reconoce los propios errores, limitaciones, que manifiesta una capacidad de reparación ante una situación de ruptura.
  • El respeto y el cuidado de sí, así como el respeto y cuidado de las relaciones con los demás, depende de nuestra competencia reflexiva como facilitadora de espacios de convivencia en armonía y como base para la construcción de una auténtica libertad, por medio de la cual poder disolver los automatismos, la reactividad, como respuestas defensivas.
  • La salud en general y la salud mental en particular, son el fruto de una vida interactiva sustentada por la mutua aceptación, la cooperación, el co-sostenimiento ante la adversidad y las dificultades humanas, pues toda presencia compromete un estado psicofisiológico compartido de modo implícito