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De vuelta a casa

Hoy vivimos un momento de gran significación para nuestro mundo humano: sentimos la amenaza de un virus (Covid 19). En esta ocasión parece que nos impone unas condiciones de vida que llaman a protegernos frente a contagios posibles y las autoridades sanitarias apelan a nuestro sentido de la responsabilidad social para parar la pandemia en curso. Ahora, nos vemos «recluidas y recluidos» en casa, en lo que debiera ser nuestro «refugio seguro» en este momento y siempre.

Estas palabras que presento persiguen promover la reflexión acerca de nuestro modo de vida en el que nos hemos instalado, quizás sin pararnos demasiado a ver qué nos trae, además de todas las cosas que nos ofrece en cuanto a bienestar y comodidad. Aquí-ahora tenemos la ocasión de «volver a casa», detenernos ante las circunstancias y poder ver cómo andan las cosas entre nosotros/as, entre quienes compartimos la existencia cada día y preguntarnos cómo vivimos entre nosotros, llevados por un ritmo frenético, por la prisa, en muchas ocasiones llenos de desasosiego y preocupaciones.

Así, este «dichoso virus», invisible, -para muchas personas «maldito virus»- provoca una situación de «confinamiento» que bien podríamos aprovechar para detectar esos otros «virus», sí visibles, igualmente letales que están desgraciadamente también en nuestros hogares, escuelas, instituciones, la calle, los grupos…¿cuáles?: el trato inadecuado, los juicios y críticas corrosivas, el abandono y la ausencia en las relaciones, la traición, la mentira, la estafa, la desconfianza, el acoso psicológico, el maltrato, la negligencia, la codicia, la utilización explotación de los demás, la lucha contra los semejantes, el rechazo y la exclusión…

Todos estos «virus» tienen presencia cotidiana en nuestra vida familiar y social con demasiada frecuencia. Son de acción lenta, minan la salud poco a poco, no como el virus que hoy nos atenaza; son letales, pues generan dolor emocional y sufrimiento, nos llaman a defendernos a veces desesperadamente. Hoy, del mismo modo que se nos llama a la responsabilidad respecto al Covid 19, ¿no es acaso una ocasión propicia para que miremos de cerca el estado de nuestra convivencia?:

¿Qué pasa en casa, cuando no hay tantas tareas, exigencias, actividades en la calle? ¿Cómo nos tratamos? ¿Conversamos entre nosotros? ¿Nos miramos a la cara? ¿Cómo afrontamos nuestras diferencias, desacuerdos y conflictos? ¿Mostramos nuestra ternura, comprensión a nuestros seres queridos? ¿Prestamos atención a nuestras parejas, hijas e hijos, o estamos dispersos-distraídos en la cercanía? ¿estamos presentes o ausentes? ¿Disfrutamos juntos? ¿Nos damos calor y caricias?…¿Hay temas, asuntos pendientes entre nosotros?

…Hay muchas posibilidades. Pero ¡cuidémonos de la multitarea! Quizá es un buen momento para el sosiego, la redefinición de algunas maneras de actuar, de pensar…

Sobre todo me parece que es un momento en el que necesitamos calmar nuestro Sistema Nervioso y así ayudar a nuestro Sistema Inmunológico a hacer su trabajo de preservación de nuestra integridad. Nada como el estrés psicológico altera la salud de nuestro organismo, posiblemente sea ese estrés la «pandemia de la postmodernidad». Es el momento de la calma, más que de la lucha. Se trata de desalojar de nuestro lecho biológico a un visitante «dañino» y la serenidad como respuesta reflexiva es la principal fuerza que hoy necesitamos y junto con ella el fortalecimiento de nuestro sistema de conexión social representada por nuestro Nervio Vago. Hoy necesitamos cohesión, cordura, proporción de las cosas, la sabiduría que trae la calma, el sentido de la responsabilidad. Démosle a nuestro organismo individual y al organismo colectivo el nutriente esencial: ternura, comprensión y cooperación.


«Que todas y todos estemos libres de dolor y sufrimiento»
«Que en este momento difícil conservemos la serenidad»
«Que estemos lo más sanos posibles y podamos disfrutar de la vida»
«Que la cooperación se abra paso en cada instante ante cualquier temor»
«Que estemos a salvo y seguros»
«Que nos tratemos con amabilidad en cualquier circunstancia»
«Que nos acompañemos en la adversidad»
«Que tengamos paz interior en estos días».

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